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Cuestiones previas a la cría y reproducción de los periquitos

No es un juego
Antes de permitir la cría de nuestros periquitos debemos asumir que tendrán descendencia y que por lo tanto tendremos que estar seguros de poder proporcionarles alojamiento y cuidados. Si solo tenemos una jaula con una pareja no podemos pretender que esa misma jaula luego albergue a los padres más la posible descendencia, ya que los problemas de espacio ocasionan que los padres ataquen a los polluelos conforme van saliendo del nido.

Si finalmente permites que tu pareja críe, descubrirás lo fascinante que es ver la evolución de una puesta de huevos. A continuación encontrarás todo lo que debes saber para que todo vaya bien.


Selección de ejemplares
Esto tiene sentido si vamos a adquirir en la tienda de animales unos periquitos con la intención de hacerlos criar, si ya tenemos una pareja establecida, no hace falta seleccionarlos.

Evidentemente hay que juntar un macho con una hembra, sino por mucho que lo intentemos no obtendremos nada :-) Para ello tendremos en cuenta el capítulo que trata cómo determinar el sexo de los periquitos, hay que escoger dos ejemplares ni muy jóvenes ni ya excesivamente mayores, la edad mínima en ambos miembros de la pareja es de diez meses, pero es muy recomendable esperar al año de edad, con esto nos aseguramos que ambos estén preparados para el desafío que supone sacar adelante una nidada.

Si ya hemos criado otras veces hay que saber que la habilidad para criar se hereda, si tenemos una pareja muy buena reproductora, su descendencia también lo será, así que escogiendo a uno de ellos tendremos la seguridad que son buenos criadores, esto no se tiene si los adquirimos en tienda.

El hecho del color de los reproductores influye en el color que tendrán los polluelos. Veremos que hay colores dominantes y colores recesivos, entre los dominantes se hallan el verde, el azul y el violeta, y entre los recesivos se cuentan el amarillo y el blanco. Esto no quiere decir que unos reproduzcan mejor que otros, un periquito verde puede ser peor criador que uno blanco y viceversa.

Se gustan, no se gustan
Los periquitos, al igual que las personas, tienen sus gustos, les puede gustar el compañero o compañera que les hemos puesto o no. Si se gustan no hay problema, pero si no lo hacen habremos de cambiarle la pareja. Si tenemos varios periquitos juntos podemos observar si ya hay parejas establecidas y entonces apartarlos en otra jaula con nido para criar, si no es así, tendremos que ir haciendo pruebas, podemos tener éxito a la primera o tardar un poco más.

No todo el mundo tiene espacio para albergar aviarios con muchos periquitos, donde las parejas se establecen de acuerdo a los gustos de los periquitos. Así que puede darse el caso de que hayamos comprado en una tienda de animales una simpática pareja y que una vez llegados al año de edad, si es que no lo tienen ya, queremos hacerlos criar y nos encontramos con que no hay manera. Es posible que nuestros periquitos no se vean como pareja. No hay que alarmarse.

En estos casos lo mejor es separarlos, bien mediante separador, bien utilizando otra jaula, los ponemos juntitos, que se escuchen y se vean pero no puedan estar juntos. Lo normal es que se echen de menos y deseen estar juntos, veremos que intentan acercarse a través de los barrotes, habrán pasado un par de días o quizá una semana, pero será el momento de juntarlos de nuevo y volver a colocarles el nido. Hay parejas que no dan ningún problema y crían a la primera y otras que les cuesta un poco más, no hay que rendirse, casi en la totalidad de los casos tarde o temprano se consigue la crianza.

Sabemos que tenemos una pareja cuando...
Sabemos que tenemos una pareja ya establecida cuando vemos en ellos el comportamiento típico de una pareja, rascarse mutuamente las zonas de difícil acceso como la nuca o espalda, darse besitos y regurgitar comida al amado, que normalmente es el macho el que alimenta a la hembra aunque en ocasiones pueden variar los roles y podemos ver a una hembra alimentandolo a él.



En este último aspecto el que la hembra acepte la comida agachándose levemente, levantando ligeramente la cabecita y abriendo el pico, es síntoma de que acepta al pretendiente como pareja estable. Además, ella lo utiliza como prueba de que será buen padre y en el futuro sabrá alimentar a los polluelos que puedan nacer de la puesta de huevos.

No mostrarán comportamiento sexual hasta que le coloquemos el nido, ya que ello les incita a criar, con lo que si no queremos que nuestros periquitos se reproduzcan simplemente con no ponerles un nido es más que suficiente. Así que si no les ponemos nido no criarán, pero la pareja seguirá establecida y mostrando todo el comportamiento típico.

El Nido
El periquito no cría como los demás pájaros, en estado silvestre, su nido es la sequedad de un tronco de árbol, en cautividad sigue el mismo sistema.

La primera vez que en cautividad se consiguió la reproducción fue con un nido de coco, totalmente ya en desuso, que consistía en aserrar el coco tal cual es extraído del cocotero por la mitad, se vaciaba y se volvía a unir con alambres, se le practicaba un agujero y servía perfectamente para la cría. Estamos hablando del año 1.855 y fue como por casualidad que la condesa Schwerin de Alemania logró crialos en cautividad.

En algunos lugares de este ancho mundo se utiliza un nido llamado de pita, consiste en aserrar un tronco seco de la pita y tapar con hojalata los extremos. Se hace un agujero para que los periquitos lo vacíen, lo que llevan a cabo con bastante rapidez, el inconveniente radica en que no se puede controlar la cría mirando en el interior ni limpiarlo debido a su difícil estructura.

El nido de madera es el más usual y más recomendado, reúne las mejores condiciones para la cría, puede construírselo uno mismo pues solo se necesita seis tablas, cuatro para el cuerpo, una para el fondo y la última para la tapadera, puede hacerse del tamaño que se quiera a fin de adecuarlo a la jaula, pero hay que tener en cuenta que cuando eclosionen los huevos deberá albergar a la hembra más sus polluelos.

Su mayor ventaja estriba en que como tiene una tapadera, puede abrirse a voluntad y observarse la evolución de la cría y limpiarse muy fácilmente. Unas medidas orientativas de este nido serían 15 cm de ancho, 25 cm de alto y 15 cm de profundidad. En la parte superior del anverso se hará un agujero de unos 4 cm de diámetro, por el que puedan entrar y salir los progenitores y las crías. Debajo de dicho agujero se colocará una pequeña tablilla que servirá para el fácil acceso al orificio de entrada. Se pueden encontrar nidos ya hechos en cualquier tienda de animales.

En una misma jaula no colocaremos más de una pareja criando y un nido, si es una pajarera y hay varias parejas, colocaremos los nidos a prudente distancia unos de otros, y más nidos de los necesarios para que no se produzcan riñas entre las hembras por los nidos.

Por último decir que el periquito es animal de pocos lujos, no necesita que le pongamos nada de fondo en el nido, ni papel de periódico, ni algodón, ni serrín ni nada de nada de nada, yo recomiendo no colocarles nada, solo el nido tal cual, la hembra se encargará de hacer en el fondo un pequeño trozo ovalado para depositar los huevos, y si el nido ya lo trae, ella lo hará más grande.


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